MI CHILE QUERIDO; Tito FERNANDEZ



Hoy 04 de Septiembre, al iniciar el mes de la Patria, con esta nueva sección que hemos denominado “Mi Chile Querido”, donde Día! a Día! recordamos a los grandes artistas de las música Folclórica de Chile que han marcado un hito en la historia de nuestro País.

Hoy es el turno de “TITO FERNANDEZ”, El Temucano…

Humberto Waldemar Asdrúbal Baeza Fernández (Temuco, 9 de diciembre de 1942), más conocido como Tito Fernández o El Temucano, es un cantautor y folclorista chileno, autor de más de cuarenta discos publicados desde principios de la década de 1970 hasta la actualidad.

  • Infancia y Juventud

Hijo de Humberto Baeza y de María Mercedes Fernández, Tito Fernández estudió en el Liceo Pablo Neruda, donde participó en diversos actos culturales. Dejó la casa de sus padres junto con sus estudios a los 13 años, para trasladarse a Santiagoe ingresar a los 15 años a la Escuela de Aviación de la Fuerza Aérea de Chile. En Santiago se casó, tuvo hijos, y cuando regresó a Temuco, con más de veinte años, se enteró que su madre ya había fallecido. Realizó algunos estudios inconclusos de psicología.

Recorrió el norte del país junto con amigos en busca de dinero cantando en pubs y bares hasta llegar a Perú donde se hizo conocido. Después recorrió Bolivia, donde fue encarcelado en medio de la lucha entre el ejército boliviano y la guerrilla del Che Guevara.

  • Período de la Unidad Popular

Volvió a Chile y, en 1971, ingresó a estudiar pedagogía en la Universidad de La Frontera en Temuco, hasta que, influenciado por Ángel Parra, regresó a la capital para comenzar con su carrera musical, lanzando sus primeros discos bajo el sello Peña de los Parra en los que se sintió la influencia de este y de Pablo Neruda,5​ a quien había conocido a su regreso a Chile. Por aquellos años compartió varias veces escenario con el cantautor Víctor Jara.

Baeza militaba por entonces en las Juventudes Comunistas de Chile (JJ.CC). Pese a su militancia de izquierdas, sin embargo, y a diferencia de otros cantantes de la Nueva Canción Chilena, Tito Fernández tenía también adeptos dentro de militares y de personas de derecha.

  • Período de la dictadura militar

Comenzando el Golpe de Estado en Chile del 11 de septiembre de 1973, encabezado por el general Augusto Pinochet, a Humberto Baeza se le encargó entregar el anillo de bodas del cantautor Víctor Jara, asesinado por los militares, a su viuda, Joan Jara, a quien no conocía hasta entonces. De acuerdo con sus propias declaraciones, uno de esos días le arrojaron un papel bajo la puerta con el mensaje «compañero, no te asiles», pidiéndole que no se exiliara, pues lo iban a proteger. Días después, el 22 de septiembre, fue detenido por militares y estuvo unos días encarcelado en la Escuela de Aviación, donde había estudiado a sus 15 años de edad. Esto último, junto con el hecho de que Tito Fernández era por entonces uno de los cantantes más conocidos del país, y que el asesinato de Víctor Jara había generado mucho impacto, hicieron que el director de la Escuela lo dejara detenido allí, en ese lugar de paso, en lugar de enviarlo a un campo de concentración. Durante los días siguientes, a Baeza se le dio la tarea de servir de garzón a los militares, lo que lo salvó de padecer casi todas las golpizas que se les brindaba a los demás detenidos, aunque también se vio envuelto en simulacros de fusilamiento.

Adicionalmente, su esposa consiguió a través de un contacto un permiso firmado por el Ministro del Interior para que pudiese visitar a su esposo.

Si bien muchos músicos fueron exiliados o se autoexiliaron durante la dictadura militar, Tito Fernández se quedó en Chile.​ Inicialmente fue dejado en libertad, con la condición de que no realizara presentaciones en vivo. Sus discos más de izquierda, opositores al Frente Nacionalista Patria y Libertad, fueron censurados. Sin embargo, se le permitió grabar un disco con Roberto Inglez, con quien tenía una buena relación y ya trabajaba desde antes del Golpe, y que había sido recientemente nombrado por la junta militar como gerente del sello discográfico que era del Estado. Sin embargo, al no poder realizar presentaciones, se compró una máquina de tejer para confeccionar chalecos de colegio. Con parte de lo poco que ganaba por sus discos y la venta de chalecos, pudo ayudar económicamente a otros músicos que a diferencia suya debieron esconderse.

Se distanció de las personas de izquierda, y con el paso de los meses, comenzó a ser invitado a recitales en vivo y en televisión, en el programa Sábado Gigante, ayudado nuevamente por su contacto anónimo que le permitió verse con su esposa durante su período de detención. ​ En 1978 realizó un homenaje a Víctor Jara en el Gran Palace.

También se le permitió ir a tocar al extranjero. En general, durante 17 años de presentaciones en estas condiciones, fue vigilado por militares, quienes cuidaban que no emitiera discursos controversiales en contra de la dictadura. Le recomendaron que no utilizara palabras como «obrero» o «trabajador» en sus composiciones, propias del período de la Unidad Popular, ni que realizara ciertos tipos de entrevistas.

Con el correr de los años, Tito Fernández se fue acercando a algunos miembros de la Central Nacional de Informaciones (CNI), con quienes estableció ciertos grados de amistad. También hizo admiradores entre los militares y muchas personas de derechaÁlvaro Corbalán, miembro de la CNI que años más tarde, tras el retorno a la democracia sería encarcelado en el Penal de Punta Peuco por violaciones a los derechos humanos, se declaró un gran admirador de su música y le defendió en varias ocasiones.7​ Este, por su parte, le correspondería con una ambigua amistad no revelada públicamente sino muchos años más tarde.

Todo lo anterior le llevó varios desencuentros con artistas de la Nueva Canción Chilena, quienes no lo consideran como parte de este movimiento musical.