MUJERES AL DÍA! Con Antonieta Morales



Para empezar estas columnas dónde abordaremos temas vinculados a nosotras las mujeres, quiero primero contarles sobre mí, ¿se preguntarán por qué? No es un acto de egocentrismo sino de orgullo, ¿cuántas nos sentimos orgullosas de nosotras mismas? Estoy segura que de una u otra manera siempre hay razones para hacerlo y si no lo han hecho, las invito luego de leer esto, a buscar eso que es tan vital para sonreír a diario y agradecer a la vida.

Tengo 37 años, la mayor de tres hermanos, oriunda de una pequeña pero hermosa comuna llamada San Javier de Loncomilla. Desde muy pequeña mi vida se inició en el campo, en huerta de Maule para ser exacta, mi padre (Héctor) en ese entonces funcionario de Carabineros y mi madre (Mª Antonieta), dueña de casa, eran una familia esforzada, como bien la denominaba mi madre y con un corazón gigante. Ambos muy apropiados de términos tan escasos en estos tiempos como solidaridad, humildad y sacrificio. Tres conceptos que marcaron mi avance en la vida… ¿cuántas personas que viven en el campo y estudian en escuelas con números, no han soñado de niños con tocar las estrellas, tener mayores oportunidades, un título profesional o lo que quisieran alcanzar? Yo era una de esas, una niña del campo, pero orgullosa de serlo, ¿por qué? Porque gran parte de mi vida escolar fue en Bullileo, Digua, las Camelias. Ahí aprendí a valorar mucho más la vida del campo, realmente las personas que viven en lugares más alejados nos toca el doble de difícil, en esos tiempos al menos, recuerdo rutas viales cortadas en invierno, locomoción escasa, en Bullileo por ejemplo solo una vez al día, teléfono sin señal, internet… ni soñar, esto entre muchas carencias que sé, aún estando en el año 2019 muchos sectores rurales siguen viviendo…

¿En qué estoy ahora y por qué hablo de esto? No es porque sí, les hablé de mi vida escolar pero no de lo que logré en el tiempo. Saqué mi anhelado título de Trabajadora Social y digo anhelado porque estudiar algo que ayudará a otros sin duda era lo que me motivaba. Trabaje en Municipios y Cámara de Diputados, viendo prioritariamente el área social… (un abrazo de mis usuarias, me llenaba el alma y era el mejor pago) sentía entonces que debía seguir creciendo para ayudar, fue así como me propuse obtener mi segunda carrera, vaya que costó, el dinero escaseaba pero lo logré y me titulé de Administradora Pública, sin duda algo complementaba Trabajo Social y me permitía una visión más amplia de lo que quiero para mí región y mi país… Este crecimiento personal y trabajo silencioso me permitió recibir una llamada desde Gabinete del Presidente Piñera y Sra. Cecilia Morel en Junio del año pasado, para invitarme a un gran desafío, hacerme cargo en mi región de una fundación de la Presidencia, no cualquiera, la más grande de ellas, PRODEMU (Promoción y Desarrollo de la Mujer). Sin dudar acepté, ¿por qué? Porque tengo la visión desde el otro lado, donde uno se esfuerza al máximo por conseguir las cosas, donde nadie te siembra un camino de flores y donde trazar rutas siendo mujer es mil veces más complejo…¿coincidimos en este punto verdad?. Bueno justamente por eso quise hacerme cargo de esta Fundación, porque fomenta el empoderamiento de las mujeres, lucha por equiparar la cancha, sin importar edad, condición social, capacidades o distancias,  porque trabaja a diario para que muchas de nosotras que hemos sido alguna vez violentadas física o psicológicamente, logremos sacar la voz y entendamos que no estamos solas, porque cree en el potencial y ese espíritu de superación que llevamos dentro y empuja con fuerza a emprendedoras para que logren su autonomía económica…Sin dudar puedo decir que PRODEMU es el primer escalón de su red.

Desde este camino recorrido, tengo la seguridad y plena convicción que como mujeres tenemos muchas historias en común. Por eso quiero invitarlas a fijarse nuevas metas y sobre todo a buscar aquello que las hace sentir orgullosas de sí mismas, orgullosas de lo han logrado en su recorrido…Miren atrás y vean cuanto han avanzado, es hora de creer y crecer! No hay límite para nosotras, una dueña de casa puede perfectamente convertirse en emprendedora, empresaria, profesional o lo que se proponga. Yo como mujer de campo me  transformé en lo que siempre quise ser, hoy una profesional con ideas claras, con un gran corazón y un tremendo compromiso social que me mueve para potenciar más y más mujeres.  ¡Yo creí en mí, ustedes también crean en ustedes!

Nosotras Podemos y Juntas Avanzamos

Antonieta Morales Herrera

Directora Regional

Fundación Prodemu